Para entender la importancia del Community Manager
vamos a partir de la definición que ofrece AERCO – PSM (Asociación Española de
Responsables de Comunidades Online – Profesionales de Social Media) y así nos
podemos hacer una idea de su perfil:
“El Community Manager es aquella persona
encargada o responsable de sostener, acrecentar y, en cierta forma, defender
las relaciones de la empresa con sus clientes en el ámbito digital, gracias al
conocimiento de las necesidades y planteamientos estratégicos de la
organización y los intereses de los clientes. Una persona que conoce los
objetivos y actúa en consecuencia para conseguirlos”.
En nuestro caso el
Community Manager Educativo es la persona que tiene como responsabilidad
administrar y moderar las comunidades digitales de un centro educativo.
La labor del
Community Manager es muy importante en las empresas pero también lo es en los
centros educativos debido principalmente
a varios aspectos:
En primer lugar,
el Community Manager Educativo es el enlace entre el centro y la comunidad educativa
y social del entorno, a través de los canales digitales. Además es el
responsable de utilizar Internet y las redes sociales para acercar el centro
educativo a la comunidad, creando conversaciones y enlaces a modo de
intercambio de información.
Por otro lado, el
Community Manager Educativo permite crear una relación de confianza entre su
centro educativo y el entorno de este, lo cual es muy importante y
definitivamente necesario para lograr una relación duradera con los diferentes
recursos del sector y del entorno en el que está situado.
Además, no
podemos olvidar que la gestión del Community Manager Educativo permite aumentar
el conocimiento de “clientes” actuales y potenciales, entendiendo “cliente” en
términos de alumnado, lo que permite aumentar el número de estos y fidelizar a los
existentes.
Otra de las valiosas
cualidades del Community Manager Educativo es ser responsable de cuidar la
reputación del centro educativo en los canales digitales lo que le convierte en
alguien estratégico, ya que la marca y la imagen del centro que se proyecta es
fundamental.
Y por último, y
no menos importante hay que destacar que se convierte además en los oídos del
centro educativo en el mundo digital, lo
que le permite recoger feedback y utilizarlo para proponer mejoras internas que
ayuden a mejorar su oferta educativa.

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